Lo que aprendí de Patima Tungpuchayakul en Planet On 2019

María Laura también fue una de nuestros Ángeles en esta IV Versión del Festival  de Cine, oportunidad en la que pudo conocer grandes personalidades y contribuir a nuestra iniciativa. Conoce su experiencia a continuación

Experiencia y aprendizaje de Ángel en IV Festival de Cine Ambiental

 

Quisiera empezar por contarles sobre las personas a las que tuve la oportunidad de acompañar durante el IV Festival Internacional de Cine Ambiental Planet On 2019.

 

Este año fui el Ángel de Patima Tungpuchayakul y Chutima Sidasathian, activistas contra la esclavitud en barcos pesqueros. Miles de personas son esclavas en los océanos de Tailandia para la pesca ilegal. Muchos de ellos no habían podido bajar de los barcos donde fueron esclavizados durante más de veinte años. Patima libera, ayuda y reubica a estas personas, en su mayoría hombres, a reintegrarse a la sociedad y a volver con sus seres queridos.

 

De estas dos increíbles mujeres aprendí muchas cosas: en primer lugar, la sencillez. Patima y Chutima son personas muy sencillas, no ostentan ningún lujo o ningún aire de superioridad en relación con la gente que las rodea. En cambio, les encanta saber todo acerca de las culturas a las que visitan. Chutima tiene un doctorado en antropología étnica, así que cuando por pura casualidad nos encontramos con una marcha de maestros que se hizo en Bogotá quedó absolutamente fascinada con la protesta y Patima también.

Como Ángel en Planet On aprendí el poder de las personas para hacer grandes cambios con pequeñas acciones. Tuve la oportunidad de ver a Patima hablar con otros, buscar oportunidades para dar a conocer la problemática de la esclavitud oceánica, ella acompaña a las personas y actúa para generar esos cambios.

 

En un primer momento puede no ser una acción gigante a la vista de cualquier persona, pero cuando esto se hace en el momento adecuado puede cambiar la vida de un ser humano y se convierte en un universo que motiva al cambio. Pequeñas decisiones y luchas (si puedo llamarlas así) son lo que cambia a la humanidad.

 

Patima y Chutima han dedicado su vida a divulgar los problemas a los que se ven enfrentados los esclavos del océano por la pesca ilegal, y han encontrado una relación entre esos hombres explotados y esclavizados y nuestra responsabilidad social de saber de dónde proviene lo que comemos.

 

Por esto, quisiera hacerles las siguientes preguntas:

 

¿De dónde vienen los peces que comen? ¿de empresas y barcos que destruyen ecosistemas y vidas humanas? ¿o de empresas que son ambientalmente sostenibles y con un valor agregado a la comunidad en donde se desenvuelven? ¿estás apoyando con tu consumo una empresa que destruye la vida o que puede ayudar a construirla?

 

Lo que más admiro y aprecio de Patima y Chutima es su valor para enfrentar este problema, su compromiso, no solo con la humanidad, también con el planeta y los océanos, porque ellas entiende que sin ambiente no hay personas, sin personas que se preocupen por el medio ambiente no hay más vida.

 

Las pequeñas acciones son las que cambian el curso de todo el planeta. Tomemos pequeñas decisiones, convirtámoslas en grandes acciones.

 

 

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